El pensar de un Ninot

Todo comezó el día de la plantá. El artista fallero plantaba su falla y dando los últimos retoques a un ninot, este dijo :
-    Me haces cosquillas.

El asrtista se quedó quieto y se preguntó ¿Me ha hablado el ninot? Volvió a mirarlo y el ninot dijo :
-    Si he sido yo. Este le contestó ¿estás vivo?
-    Pues ¡claro, que estoy vivo! . Y hasta el día de San José seguiré estándolo. El artista respondió :
-    Los ninots no hablan. Se frotó lo ojos y miró a su alrededor, por si lo miraba alguien. El ninot siguió hablando :
-    Desde que tú nos creas vivimos, pero no tenemos movilidad, oimos, sentimos, pero no nos podemos mover.

El artista le preguntó:
-    ¿Sabes que dentro de cuatro dias te van a quemar?
-    Sí, lo sé, pero nosotros nacemos para ser quemados y tú lo sabes mejor que nadie.
-    Propondré que este año te indulten.
-    Soy un ninot de falla, estoy hecho para arder, sino no sería ninot, sería un simple muñeco de cartón piedra. Además ¿Vosotros  no sabéis que al ninot que indultais lo dejais sin espíritu?. Cuando  el ninot arde en la “Nit de la Cremá” , es cuando su espíritu se eleva entre el fuego hacia el cielo y se convierte en estrella para darnos su luz; además el ninot que indultais, que no arde en la falla, queda arrinconado en cualquier cuarto, se va cubriendo de polvo, se rompe, se agrieta y lo peor de todo es que se queda olvidado. No recordamos que ese ninot está ahí porque ha sido el mejor ninot de todas las fallas y por eso es indultado.
  

 Cuatro días después, en el gran día, sobre la misma hora, a punto de quemar la falla, el artista visitó su monumento por última vez y en especial a ese ninot que cuatro días antes le había hablado y le había confiado su secreto mejor guardado. Estaba muy triste, no quería desprenderse de él, pero tuvo que desperdirse.
    De pronto el ninot le habló :

-    No estés triste, si no nos quemasen no habrían fallas, pero además no lo olvides nunca, yo siempre estaré desde allí arriba viéndote, mirando todas y cada una de las nuevas pinceladas que vas a hacer, cada uno de los nuevos modelos que vas a modelar. Así que este es el principio de todo lo nuevo que empieza mañana.


        Las luces de la plaza se apagan, empieza el castillo de fuegos artificiales y tras una rápida mecha que va a parar a la traca, la falla comienza  a arder. El ninot miraba inmóvil como el fuego y el calor le iban  envolviendo. El ninot notó que los tobillos se quebraban y comenzó a caer lentamente. Quedó sobre un costado, el ninot vio sus propias llamas filtrándose entre ellas el fin de la fiesta, disfrutando su propio fin, y lloró de alegría, porque estaba seguro que con su fin, volvía el principio de todo.